Salida del 28 de marzo 

La Sierra de Huétor es un maravilloso laberinto de naturaleza en el que siempre descubres algo nuevo. Un domingo más, el equipo de BTT 300 volvimos a explorar sus entrañas en una ruta intensa y desafiante que nos llevó a fuentes ocultas, prados más propios de los Alpes y a caminos llenos de pura diversión.

La ruta prometía,  sobre todo a los más novatos del grupo, también los más jóvenes, para quienes nombres como el Cortijo del Chorrillo o Cortijo de Carialfaquir nos eran desconocidos. Carialfaquir desprende esencia árabe y te intriga; Chorrillo… bueno, pues eso. Son lugares que suenan a remoto, como a civilizaciones perdidas que hay que rescatar. Y a eso nos pusimos un buen puñado de espartanos; con muy buen ritmo nos dirigimos al filo de las 9 de la mañana dirección Jun, Alfacar, Nívar y finalmente hacia la Sierra de Huétor.

Equipo

A nuestra derecha nos arropaban las primeras laderas de la sierra, como tentándonos; ahí quedaba el Tajo de la Cimbra, ese cuya carretera bamboleante ofrece una preciosa subida y unas  espectaculares vistas. Pero nuestro camino discurría más próximo a Cogollos de la Vega, pueblo al que dejamos a nuestra izquierda para, esta vez sí, internarnos en el corazón de la Sierra.

Muchos compañeros fuimos comentando durante estos primeros compases de la ruta lo hermoso del paisaje. El verde y marrón de árboles y cumbres jugueteaba con la luz para ofrecernos rincones únicos. Hasta que llegamos a nuestra primera gran parada, el cortijo de Carialfaquir.

Cortijo calialfaquir 2

No fueron pocas las tentaciones de cargar con un marranillo o ternerilla y poner de nuevo rumbo a Granada para hacerle un homenaje a los dioses del buen comer, pero pudo más la promesa de descubrir nuevos lugares. Aunque esa barbacoa queda pendiente.

En Carialfaquir, aparte de fotos y algo de descanso, tuvimos tiempo para  descubrir una nueva virtud del equipo BTT 300, su capacidad políglota. Compañeros como Miguel Ángel nos demostraron que el ser humano puede conversar en numerosas lenguas con sus semejantes animales, imitando de manera maravillosa su canto, su mugido o Dios sabe qué.

Todos los caminos no llevan a Roma

Ruta cortijoCon algo de comida en el estómago comenzamos la subida hasta el cortijo del Chorrillo, un lugar que la mayoría de compañeros no conocían y que nos dejó impresionados con su belleza. Ante nosotros se abría un prado alfombrado de verde y custodiado por colinas boscosas. Un lugar perfecto para hacer un buen álbum fotográfico para el grupo pero también para reparar, por segunda vez, el pinchazo de la compañera Cristina, que estuvo en racha.

Pero el protagonismo de la jornada se lo ganarían a pulso Benjamín, Patricia y otros compañeros que decidieron explorar las hermosas rutas de la Sierra de Huétor por sí mismos. En un desvío hacia un sendero divertísimo que nos enseñó Antonio, unos cuantos espartanos tomaron un rumbo diferente y acabarían, cuenta la leyenda, llegando a la autovía.

Por supuesto, el reto del equipo pronto organizó una partida de rescate profesional… que quedaría profesionalmente en nada. Afortunadamente pudimos contactar por teléfono con los extraviados y quedarnos tranquilos al saber que se encontraban bien y que les esperaba una hermosa vuelta a casa por la vía de servicio.

La jornada terminó de una manera un tanto extraña al hacerse demasiado tarde para jugar el 3º tiempo, aunque unos sacrificados espartanos, con Paco a la cabeza, hicieron el esfuerzo y acudieron a su cita dominical en el ‘20 de Tapas’. Unos verdaderos héroes.

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