Salida del 3 de abril

¿Sientes ese gusanillo en la boca del estomago? Es la pendiente que tienes frente a ti, que te reta. Parece que goza con tus segundos de duda, con esos momentos casi imperceptibles en los que sopesas si te lanzas o no. Pero la pendiente suele perder, porque eres un espartano y te puede la emoción. Reconócelo, te gusta ese instante en el que das la última pedalada,  aprietas los puños y levantas ligeramente tu cuerpo para que absorba mejor la bajada. De esos momentos tuvimos decenas en la última salida de BTT300. Puede que el Llano de la Perdiz sea la salida más clásica de cuantas se pueden hacer en Granada, pero pedaleando junto a grandes expertos siempre se descubren recovecos que merecen la pena.

¡Pero se me olvida lo más importante!

BTT300 está camino de ser un club oficial con todas las de la ley. Así nos lo informó la Ejecutiva en la reunión que tuvimos previa a la salida dominical. Gracias a nuestro presidente Juan Luis y a los restantes compañeros que han tomado las riendas de nuestro club, nuestras salidas serán aun mejores a partir de ahora; entre las novedades que se nos comentaron está la creación de un calendario de rutas que conoceremos con tiempo suficiente, así como la contratación de un seguro de grupo que nos hará estar más tranquilos por si algún percance tuviera lugar.

Estos son algunos de los titulares que nos dejó la reunión, pero tal vez el más importante es que necesitamos que todo aquel que quiera y pueda se haga socio del club. Por 12 euros al año – 1 euro al mes-, haremos de este club algo todavía más bonito, con actividades complementarias a las rutas habituales y mejoras que poco a poco se irán implantando. Por supuesto, es totalmente opcional y el no ser socio del club no implica que no puedas seguir saliendo con el grupo como cada domingo. Eso no cambia.

¿Me tiro o no me tiro?

Pero lo habíamos dejado en ese descenso que tienes por delante. No faltaron en nuestra visita al Llano de la Perdiz, que no estuvo marcada por la dificultad física pero sí por el reto técnico de alguna subida pedregosa y unas cuantas bajadas tan divertidas como retadoras.

Porque a lo tonto, como el que no quiere la cosa y bajo un precioso sol de primavera, nos recorrimos buena parte de los senderos que, como desafiantes estrías de tierra, pueblan nuestra querida colina. Subida al Cerro del Sol, descenso por el camino que desemboca en Jesús del Valle, bajadas con preciosos precipicios, subidas traicioneras de pendientes infinitas. ¡No faltó de nada! Bueno, sí, faltaron caídas. Como buenos espartanos, cerramos la jornada sin ningún incidente reseñable.

Para el recuerdo y el anecdotario queda una sabia lección impartida por un venerable conductor: en la carretera somos los más frágiles, no nos pongamos jamás en situaciones de riesgo.

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