En el ciclismo de montaña el frío no nos persuade de salir a rodar, más bien al contrario, actúa de combustible para avivar ese puntito de aventureros que albergamos todos los ciclistas. El frío representa la combinación de sufrimiento y placer que tan bien define a este deporte. En Granada, además, garantiza que vamos a disfrutar de unas vistas ‘de la polla’. Y nada más que por eso, merece la pena dejar de sentir las manos o los pies de cuando en cuando. De frío, paisajes y buena comida trata esta historia, a medio camino entre Tocón de Quéntar y el Collado del Alguacil.

Dos rutas, un mismo destino

En BTT 300 tienen cabida todo tipo de ciclistas, y muestra de ello es que en cada salida ofrecemos diferentes alternativas para aquellos que no puedan o no quieran hacer la ruta más larga o exigente. (Podéis consultar el calendario aquí)

Por ejemplo, en esta última jornada en la que subimos al Collado del Alguacil, una parte del club realizó un recorrido alternativo que les llevó bordeando el Embalse de Quéntar hasta Tocón. Fue una ruta más accesible que permitió que todos los miembros del club que salimos aquel día nos reuniéramos  en torno a una gran Olla de San Antón, buena bebida y buenos amigos.

Otra parte del equipo, los más aventureros, nos atrevimos con una larga y extenuante subida al Collado del Alguacil. Con una pendiente media del 9 % y picos de diversión que rozaron el 20 %, escalar hasta el Collado fue un buen desafío. Frío, rachas de viento y unas vistas espectaculares de la cara norte de Sierra Nevada nos acompañaron durante toda la jornada.

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Ya en el descenso no faltaron los episodios de caídas provocadas por el hielo, las ganas de llegar a Tocón y el pensamiento de que “a mí eso no me va a pasar”. Afortunadamente no hubo que lamentar más que magulladuras en el amor propio.

Olla de San Antón y platos alpujarreños en familia

En BTT 300 somos expertos en los terceros tiempos, ese momento en que nos reunimos como una familia – y de hecho, más de uno llevamos a la nuestra-, para disfrutar de la camadería y el buen rollo que nos define. En esta pasada jornada disfrutamos de una estupenda Olla de San Antón – o la alternativa, platos alpujarreños- en Tocón de Quéntar.

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Además, desde aquí toca agradecer a Bikes Point, con Andrés y Óscar a la cabeza, que facilitaran su furgoneta para traer de vuelta las bicis… aunque bien pensado, a más de uno nos habría venido bien quemar todas esas calorías extra ingeridas en el tercer tiempo.

Como siempre, cada ruta nos deja algo especial. Y la del pasado domingo fue de las que marcan tradición y hacen grupo. Vendrán muchas más y cada vez mejores.

 

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