Marco Anneo Lucano contempla los trabajos que están dando forma a una de las primeras presas romanas en territorio de Hispania. La provincia, recién arrancada de las manos de los cartaguineses en la Segunda Guerra Púnica, todavía necesita de la construcción de muchas infraestructuras.

El importante romano, responsable de aquellas obras para la gracia de la República, no ha elegido al azar el emplazamiento de la presa. Aquel valle del sur de Hispania es fértil y está al abrigo de un gran macizo montañoso. Sí, es un emplazamiento que cualquier civilización escogería… como así lo hicieron en el transcurso de los siglos otros pueblos venidos allende los mares.

Pero nada de esto sabe Marco Anneo Lucano, quien no puede sospechar que más de 2.000 años después, un grupo de ciclistas visitaría su legado y se maravillaría de la ingeniería y conocimientos del pueblo romano. ¿Es una historia bonita, verdad? Ojalá fuera cierta… porque la verdad es que no tenemos ni puñetera idea de quién construyó la presa o, realmente, de cualquier otro detalle relacionado con esta obra civil romana. Es un triste ejemplo de lo olvidado que tenemos, a veces, nuestro patrimonio histórico.

De esta historia sí es cierta una parte, la de esos ciclistas que visitaron la conocida como Presa de los Prados o Presa Romana de Bárcinas. Gracias al compañero Ramón, granadrileño para los amigos de Wikiloc, tuvimos la suerte de conocer un trocito más de nuestra historia.

Una ruta diferente

El recorrido del último domingo nos llevó a consumir más de 70 kilómetros, muchos de los cuales fueron de llaneo por el norte de la capital, atravesando pueblecitos como Deifontes. Pero con Ramón nunca nos podemos fiar y tras visitar la Presa de de los Prados encaramos una interesante subida con vistas a la Sierra de Arana.

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La verdad es que los aficionados a la bici de montaña que vivimos en Granada tenemos una suerte increíble. Que si Sierra Nevada, que si Sierra de Huétor, que si Valle de Lecrín… no nos faltan lugares para perdernos y descubrir rutas increíbles, y la Sierra de Arana es una zona de visita obligada.

Como siempre, el tercer tiempo se celebró, aunque con numerosas bajas debido a la hora de llegada y las correspondientes obligaciones familiares de cada uno. Pero sí, hubo tercer tiempo y un grupo de decididos espartanos mantuvo bien alto el estandarte, con bromas y ocultación de bicis incluida. whatsapp-image-2017-01-22-at-16-43-35

 

 

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